4 jul. 2009

Conclusión

Y me di cuenta que dios no existe
Cuando un colibrí se murió en mis manos
Con su cuerpo tan frio y sus alas tan tiesas
Unas alas que ya no rompen el aire
Un pico que ya no besa las flores
Y sobre todo una esperanza tan violada

Esa escena entre mis dedos
Mientras se mojan mis pestañas
Me pienso entre su esencia
Abrazando el vientre del pasto que lo tiene ahora aprisionado

No encuentro la excusa divina
Del porque un pedazo de belleza deja de latir
Y se le pierda entre el pasto de un jardín
Dejando este mundo un poco más frio
Porque como Bukowski escucho de las fauces de Dios
“he creado muchos poetas, pero muy poca poesía”

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